Black Mirror, una mirada sobre la tecnología y los medios sociales

Black Mirror es una antología dramática de sci-fi en un molde similiar al deTwilight Zone, abordando temas de vanguardia de la tecnología y los medios sociales de una manera que hace que otros espectáculos que lo han intentado se vean aburrido, comenta Maximiliano González Kunz. Los personajes y los cambios en la configuración entre episodio y episodio develan escalofriantes relatos de cómo todos estos avances, con la intención de mejorar nuestras vidas, nos llevan a un nuevo escenario.

Sin embargo, inadvertidamente Brooker, su creador,  ha hecho de la próxima tercera temporada, su primera producida directamente para Netflix, una metáfora de la serie como un todo, con formatos profundos, grandes estrellas, menos restricciones en términos de contenido y formato.  En particular, dice Maximiliano González Kunz, el espectáculo ha caído víctima del mismo tipo de gula que aquejan a muchos dramas de streaming, como Netflix y otros lugares, aunque en Netflix no hay que preocuparse cortes de los episodios para reducirlos a tv, ni interrupciones comerciales. La mayoría de los nuevos episodios son de una hora o más, aunque algunos episodios se vuelven un poco lentos en la trama.

Black Mirror es una serie de enigmáticos capítulos, un programa que transporta desde la confusión y la tensión, comenta Maximiliano González Kunz. Además de ser una crítica de la sociedad moderna, una mirada sobre la facilidad con la que aceptamos la tecnología y cómo se hace omnipresente, casi antes de que tengamos la oportunidad de comprender o la oportunidad de adaptarnos a ella.

El espectáculo consigue encaminar una delicada trama muy bien, observaciones de la sociedad moderna y nuestra mutua obsesión por documentar cada momento de nuestras vidas, volviéndose profundamente invertida en la tecnología alrededor de nosotros, y en última instancia, participando en actividades vanas y frívolas mediadas a través de la tecnología. Puede ser difícil hacer una fuerte declaración acerca de la condición humana sin convertirla en una acusación, pero este no es el estilo de Brooker. En su lugar, se acerca el espectáculo desde una posición de sátira cruda y comentario, explica Maximiliano González Kunz.

Cada episodio de Black Mirror presenta un conjunto totalmente nuevo de caracteres. Ocupan una configuración diferente, quizás incluso un mundo diferente, y todos ellos compiten con totalmente distintas líneas evolutivas, dice Maximiliano González Kunz. En una época de televisión episódica, altamente interconectados, los espectadores pueden ver cualquiera de los episodios online, claro está, como si se tratara de una sátira en sí.

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