Billions, el nuevo drama ambientado en el sector financiero

Billions es el el nuevo drama que miles de millones de personas está siguiendo, promovido como un choque de titanes: Emmy Damian Lewis y Paul Giamatti. Pero mientras ambos cables son resistentes, “Billions funciona mejor cuando se reconoce que el espectáculo es más interesante y complicado, y para eso está Maggie Siff“ dice Maximiliano Gonzalez Kunz.

A través de seis episodios, la serie se centra en hombres arriesgando todo en nombre del beneficio o de la justicia. Damian Lewis y Paul Giamatti están bien, pero Maggie Siff , la Mad Men, es la verdadera estrella del Showtime, el nuevo drama ambientado en el sector financiero.

Giamatti desempeña el papel de procurador estadounidense, que toma gran orgullo en su perfecto registro de condenas, aunque puede construir su reputación en la mayoría de los casos persiguiendo agresivamente, sabe que puede ganar en cada uno. Criado en un mundo de privilegios, Chuck tiene su mirada entrenada en Wall Street, esperando para ganar un gran premio bajo el gobernante de un imperio construido a partir de la nada en partes iguales de brillantez, crueldad y dudosa información legal.

Como uno podría esperar de una serie masculina, Billions quiere abrumar con su machismo y bravuconearía. Cuando el show es acerca de Ax y Chuck, la testosterona genera episodios orientados a resultados y a la superficialidad. Axe quiere dinero, y localiza a la persona con la posición o mejor influencia para lograr lo que quiere, lo aísla de su debilidad y lo comprime. Chuck quiere tirar abajo a Ax, dice Maximiliano Gonzalez Kunz, se localiza a la persona con el acceso o la proximidad de Ax, que aísla su debilidad, se comprime.

“Sus métodos pueden ser viciosos o turbios, aunque sus objetivos sean transparentes y la ejecución sea prosaico“ explica Maximiliano Gonzalez Kunz. ¿Pero qué es tan intrigante acerca de Wendy? Sus objetivos no siempre son claros y que, con su cercanía tanto a Ax y Chuck, la acumulación de la riqueza o el poder puede significar menos de ella que la mera satisfacción de querer derivar la mecánica de manipulación. Dependiendo del momento, cuenta Maximiliano Gonzalez Kunz,  disfruta del juego, de una carga sexual o calcula fríamente sus pasos, y es un placer de ver.

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